Amanece que no es poco
Por fin he terminado los exámenes, bueno, para ser preciso, el examen ya que finalmente del primero salí corriendo que no huyendo del aulario tras haber comprobado que las leyes sociales efectivamente se rigen por las leyes probabilísticas.
Básicamente aposté a rojo y salió una dama, de Cuenca para ser más exactos y con ciertos aires a ese tal Enjunto, familiares supuse.
El caso es que no lo vi claro, y quedarme para ver si llegaba al cinco pelao me recordó a mis tiempos de universitario que me juré no recordar excepto claro está por los excelentes momentos que supusieron.
Será un cero, redondo, con aires señoriales y con aspecto burgués, de esos de derechas, pero de los de verdad, no de estos jóvenes con flequillo y un audi a3 que circulan por las calles ajenos a crisis y demás mandangas ministeriales.
De todos modos, como diría uno de esos grandes oradores:
Si estos hijos de puta con 21 años ya tienen un audi a3 que coño pedirán como salario cuando tengan 25!!
Y ciertamente tiene atisbos de razón.
Volviendo al asunto que tenemos entre manos, finalmente he hecho un examen, un parcial, pequeño, un parcial becario, de esos tipo test que te miran con 4 respuestas y que finalmente acabas marcando esa que dice “Ninguna” que siempre me he preguntado para que lo preguntan. Si sabes que no es ninguna, pues no lo pongas, atente a preguntar algo que merezca la pena.
Aún así, este parcial asalariado, de cuello azul, hipotecado y con 20 preguntas dando vueltas espero me traiga una mayor satisfacción, si, una de esas satisfacciones ergonómicas y sostenibles, donde uno se siente cómodo y desde donde se debate de lo humano y lo lascivo.
Periodo sin par, sin duda alguna, este de los exámenes. Debo dejarlo, ya amanece, que no es poco, y la nota, como el amanecer llegará inexorablemente.
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